Por qué se hinchan las piernas
El sistema circulatorio de retorno tiene que mover líquido hacia arriba, en contra de la gravedad, apoyándose en la contracción muscular y en un sistema de válvulas. Cuando ese mecanismo trabaja con dificultad, parte del líquido se acumula en los tejidos y aparecen la hinchazón, la pesadez y la marca del calcetín al final del día.
Los factores que más lo favorecen son conocidos:
- Estar muchas horas de pie o sentada sin mover las piernas. La bomba muscular de la pantorrilla necesita movimiento para funcionar.
- El calor. Provoca vasodilatación y empeora la sensación de pesadez, algo especialmente relevante en un clima como el nuestro.
- Los viajes largos, sobre todo en avión, por la inmovilidad prolongada.
- Los cambios hormonales, incluidos el ciclo menstrual y el embarazo.
- Una alimentación con mucho sodio y poca hidratación.
- Determinados medicamentos y algunas condiciones médicas.
Ese último punto es importante: la hinchazón puede ser un síntoma estético o el reflejo de un problema circulatorio, renal, tiroideo o cardíaco. La diferencia la establece un médico, no una cabina.
- La presoterapia trabaja sobre la sensación de pesadez y el retorno, no sobre la grasa.
- Sus efectos son acumulativos y se sostienen con hábitos, no con sesiones aisladas.
- Hay contraindicaciones médicas claras: la valoración previa no es un trámite.
Qué es la presoterapia
Es una técnica que aplica compresión neumática mediante unas botas o una faja con cámaras de aire. Esas cámaras se inflan y desinflan siguiendo una secuencia programada, normalmente de la zona más distal hacia la más proximal —de los pies hacia el abdomen—, imitando la dirección natural del retorno venoso y linfático.
Una sesión típica dura entre 30 y 45 minutos y no resulta dolorosa: la sensación es la de una presión rítmica y bastante agradable. Al terminar, es habitual notar las piernas más ligeras y, en algunos casos, un aumento de la diuresis en las horas siguientes.
Qué puede y qué no puede hacer
Aquí está la parte que rara vez se explica con claridad.
Puede ayudar con: la sensación de pesadez y cansancio, la retención de líquidos leve asociada a inmovilidad, calor o ciclo hormonal, el confort tras un viaje largo o una jornada de pie, y la recuperación percibida después del ejercicio. También es un complemento habitual de otros protocolos corporales.
No puede: eliminar grasa localizada, sustituir el ejercicio o una alimentación equilibrada, tratar una patología venosa o linfática por sí sola, ni producir una pérdida de peso real. La reducción de centímetros que a veces se mide justo después de la sesión corresponde en buena parte a desplazamiento de líquido, no a cambio en el tejido adiposo.
Tampoco es lo mismo que un drenaje linfático manual terapéutico, que es una técnica realizada por profesionales sanitarios con indicaciones médicas propias, como el linfedema tras una cirugía. Son cosas distintas y no intercambiables.
Con qué se combina
En un plan corporal, la presoterapia suele ir acompañada de otras técnicas según el objetivo:
- Crioterapia, que aporta un efecto vasoconstrictor y de sensación de frescor.
- Masaje corporal, para trabajar tejido y favorecer el confort.
- Protocolos de contorno, cuando el objetivo incluye la silueta además de la sensación de pesadez.
La pauta habitual son sesiones periódicas durante unas semanas y después un mantenimiento espaciado. Una sesión suelta se nota, pero no cambia nada de fondo.
Cuándo consultar antes
La presoterapia está contraindicada o requiere autorización médica previa en varias situaciones. Entre ellas:
- Trombosis venosa profunda actual o sospecha de ella.
- Insuficiencia cardíaca, renal o hepática descompensada.
- Infección activa, fiebre o inflamación aguda en la zona.
- Heridas abiertas, lesiones cutáneas o fracturas recientes.
- Embarazo, donde debe valorarse individualmente.
- Portadores de marcapasos o de determinados dispositivos, según indicación.
- Procesos oncológicos activos o en seguimiento, que requieren siempre criterio médico.
Además, conviene acudir al médico si la hinchazón aparece de forma brusca, afecta a una sola pierna, va acompañada de dolor, calor o enrojecimiento, o no mejora con el reposo. Son señales que deben valorarse sin esperar.
Hábitos que suman
Ningún tratamiento compensa lo que ocurre las otras veintitantas horas del día. Lo que más ayuda es lo más aburrido: moverse con regularidad y levantarse cada hora si trabajas sentada, elevar las piernas un rato al final del día, hidratarse bien, moderar el sodio, usar medias de compresión cuando estén indicadas, terminar la ducha con agua fresca en las piernas y evitar la exposición prolongada al calor directo.
La presoterapia funciona mejor cuando acompaña a estos hábitos que cuando intenta sustituirlos.
Aviso. Este artículo tiene una finalidad informativa y divulgativa. No sustituye a una valoración profesional individual ni a un diagnóstico médico. Cada piel y cada situación son distintas: antes de iniciar cualquier tratamiento, pide una valoración y comenta tus antecedentes, medicación y expectativas con el equipo.




